En defensa de Dragon Ball

Es posible que alguien se pregunte cuál es el sentido de escribir sobre este anime en la sección de política. Pues bien, tienen su explicación y es que À Punt, el canal autonómico de la Comunitat Valenciana, ha decidido no emitir esta serie. Las razones esgrimidas por los directivos del canal son que: «la legislación de género, los códigos de valor y los códigos infantiles, además del precio» dificultan su reposición. Además se termina añadiendo la polémica declaración de que se «prefiere destinar ese dinero a empresas valencianas que generan trabajo».

En cualquier caso, esa valoración hace referencia a tres elementos que hay que ir desgranando para poder realizar un análisis medianamente riguroso sobre la misma. El primero de ellos es la cuestión del género. En este caso, hay que comenzar mencionando que, aunque toda producción sea hija de su tiempo, Dragon Ball no es una saga machista en absoluto. Tiene personajes femeninos, con personalidad y relevancia en la trama. El más conocido de todos es Bulma, quien inventó el famoso radar de las esferas, sin el cual la serie no habría podido ni comenzar. Asimismo, es científica y, pese a no participar en las peleas del anime, debido a su fuerte carácter es temida en ocasiones por Goku y otros protagonistas. Otro personaje como es Chi-Chi puede que no sea científica como Bulma, pero sí tiene formación en artes marciales, habiendo llegado incluso a participar en uno de los famosos torneos.

Pese a lo dicho, podría esgrimirse: “Vale, de acuerdo, pero no hay ningún personaje femenino realmente poderoso”. Esa premisa podría ser cierta, al menos hasta la llegada de C18, quien en su momento ganó a Vegeta (uno de los máximos protagonistas de la serie) en un espectacular combate. Además, si damos un salto hasta la última entrega, Dragon Ball Super, pueden encontrarse otros personaje femeninos poderosísimos como Kale o Caulifla. Por otra parte, es cierto que Dragon Ball en sus primeros capítulos contó con ciertas escenas un poco subidas de tono, pero, pese a cierta carga polémica, tienen cabida en su contexto argumental.

¿Qué valores transmite?

En relación con el segundo de los elementos, el de “los códigos de valor”, es muy difícil condensar en pocas palabras los valores que transmite esta serie, pero se buscará hacerlo resumidamente. La trama argumental, sobre todo a partir de Dragon Ball Z, repite generalmente el mismo patrón: aparece un nuevo villano, más poderoso que el anterior, que amenaza la paz de la Tierra y el Universo. Es la historia contada en miles de producciones audiovisuales, pero que Dragon Ball maneja como nadie y logra hacer que nunca sea repetitivo.

El objetivo de los protagonistas es salvar el planeta, sus seres queridos y al resto de la humanidad. ¿Cómo lo consiguen? Ayudándose entre ellos, lo que da lugar a numerosísimas muestras de compañerismo y camaradería. Pero, además muestran que nada se consigue sin esfuerzo. De hecho, se observa en multitud de ocasiones los entrenamientos que llevan a cabo los personajes de la serie, sin los cuales no podría comprenderse el incremento de sus habilidades. Es decir, un poco a modo de caricaturización, À Punt entiende que salvar el planeta, la amistad y la cultura del esfuerzo no son valores dignos de ser transmitidos. Asimismo, tampoco deben olvidarse los grandes discursos de la serie, como aquella petición que Androide número 16 hizo a Gohan y que seguramente todos los seguidores de la serie recuerden: «Salva los animales, son Gohan, por favor salva las plantas, salva la Naturaleza que tanto amo, te lo suplico».

El último de sus elementos, el de los códigos infantiles, también debe ser matizado. La saga de Dragon Ball, como cualquier otra creación artística, tiene una franja de edad recomendada. Es evidente que tiene cierto contenido violento, pero la solución no pasa por no emitirlo, sino por respetar la calificación por edades. Igualmente, se puede apostar por Dragon Ball Super cuyo contenido es menos violento. En cualquier caso, en la página web del canal figuran las siguientes palabras, en relación con la emisión de un especial del programa La Taula: «La serie mítica Dragon Ball fue un referente para muchos valencianos y valencianas y marcó una época». ¿Por qué se emitió un programa favorable a Dragon Ball y luego no se quiere saber nada de él?

En relación con lo anterior, las declaraciones de que se prefiere destinar ese dinero a empresas valencianas pueden interpretarse negativamente. ¿Se está pensando en alguna en concreto? Además, recientemente el canal emitió la serie anglo-italo-francesa (pero no valenciana) de Los Medici. Pese a ello, el fin de un canal de televisión no debería ser el de dar trabajo a las empresas del entorno, aunque eso sea bueno, sino ofrecer el mejor contenido posible para sus espectadores. Quizá para ello sería recomendable abandonar un poco ese eurocentrismo y abrirnos a otras culturas que también tienen mucho que ofrecer. En definitiva, lo recomendable es tener una parrilla televisiva lo más variada posible y Dragon Ball siempre es una apuesta de calidad.

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