La era contactless

La sociedad contactless no consistirá en que llevemos mascarilla todo el día. Tampoco que nuestra privacidad se vea comprometida por culpa de apps que nos digan si estamos contagiados o no

Cuando todo va mal, lo va para muchos. Algunos deciden detenerse por completo, otros reducir la velocidad y, unos pocos, deciden acelerar y plantear modelos de innovación. En una economía en caída, en retroceso, donde se vende menos, debemos ser más certeros en las ventas y eficientes en los procesos.

Si eres de los que piensan que es mejor esperar, lo respeto pero no lo comparto. El movimiento siempre es lo correcto: experimentar, arriesgarse. Evitando los riesgos extremos, eso sí. No abandones tu negocio. En la medida que el mundo se vaya equilibrando, parte de lo que vendías hace unos meses, volverás a venderlo. Tal vez menos, pero seguirá siendo parte de tu negocio. Mientras llega, paraliza lo no rentable, lo que no se vende. Intenta conocer a tu cliente, el que tenías, el que tienes y el que tendrás. Averigua qué compra y el motivo. Utiliza tecnología para lograrlo. Ejecuta un plan. Solicítalo si no sabes como hacerlo. Trabaja en equipo, busca la colaboración. 

Y ¿qué es eso de la economía contactless? Pues es un nuevo comportamiento económico basado en una serie de restricciones y elementos que vienen para quedarse. Los viajes internacionales se reducen y aumenta considerablemente el turismo interior; aumenta el comercio electrónico; las tiendas de productos de proximidad y las ventas por internet crecen. El hogar se re-configura como la nueva cafetería, restaurante, centro de ocio y entretenimiento, donde se concentra el entretenimiento y la televisión en múltiples dispositivos, en especial el streaming. El teletrabajo aumenta exponencialmente. Las apps móviles y conectadas a todo tipo de dispositivos serán claves, sobre todo para la telemedicina. Las aulas tendrán un modelo híbrido, presencial y virtual. Los pagos online con tarjeta y contactless tienen un fuerte crecimiento y posiblemente el dinero en metálico comience a tener un uso minoritario. 

La sociedad contactless no consistirá en que llevemos mascarilla todo el día. Tampoco que nuestra privacidad se vea comprometida por culpa de apps que nos digan si estamos contagiados o no. Y por descontado, no pasearemos a expensas de que un robot nos avise si no respetamos la distancia de seguridad. En un tiempo, todo volverá a ser como era, solo habrán cambiado aspectos metodológicos o tecnológicos. Pero hay algo que sí debemos tener en cuenta: quien está dispuesto a adaptarse al cambio, por muy acelerado que sea, tiene muchas posibilidades de ganar. 

 

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