El miedo es gratis

Como emoción básica no debemos calificarla de buena o mala, sino si está controlada o descontrolada.

“El miedo es gratis. Puedes coger cuanto quieras”. Es una expresión que se ha oído con frecuencia en las últimas semanas y, ciertamente, no puede establecerse una medida de proporción de miedo. Así, hemos visto desde el acopio de papel higiénico para afrontar el fin de los tiempos con total pulcritud, hasta la indolencia punible de quien no respeta el distanciamiento social. No obstante, esto no quiere decir que sea gratis ya que toda acción, hasta inconsciente, tiene sus consecuencias.

En relación con lo anterior, como emoción básica no debemos calificarla de buena o mala, sino si está controlada o descontrolada. De igual manera que no nos planteamos arrojar a nadie a un volcán en activo para apaciguar su ira porque hemos aprendido que se trata de un fenómeno natural imperturbable por el sacrificio humano, tenemos que adquirir conocimientos sobre esta nueva amenaza biológica y la crisis económica que avecina para afrontarlas con la serenidad y el respeto que se merecen. Es por ello que no se trata de reprimir o ridiculizar esta emoción sino comprender lo que sucede y actuar de una manera eficaz, eficiente y sostenible. A fin de cuentas, estamos todos en el mismo bote así que la calma y la alerta son perfectamente compatibles porque el miedo puede salir muy caro.

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