Comunicación política: áreas de estudio y aplicaciones

La comunicación política siempre ha estado vinculada al marketing político, aunque abarca muchas más áreas de estudio y aplicaciones. Desde que surgió la necesidad de discutir y de transformar los planes de estudio para repensar la comunicación política, que no se daba en las facultades de Comunicación, ni en las facultades de Ciencias Políticas que veían a ésta como el estudio de la teoría de la comunicación de masas, empezó a considerarse como una disciplina capaz de desarrollarse en el Estado de la democracia.

A través de esta ciencia, podemos preguntarnos cuestiones tales como: ¿el Estado responde a las exigencias de los ciudadanos? Si analizamos los barómetros podremos estimar, cuáles son los principales problemas de los ciudadanos y si han cambiado con el tiempo. De igual forma, podríamos también analizar el concepto de particicpación: ¿pueden los ciudadanos empoderarse para cambiar el devenir de las políticas de Estado?; e influir en la comunicación estratégica que puede alterar todo lo anterior, es decir, cuando los partidos entienden  la política como la forma de publicitarse con el uso de la propaganda.

Hoy, los asesores de comunicación política, que solían trabajar detrás del partido y en silencio, han adquirido mayor protagonismo sobre las decisiones que toman gobiernos y partidos más allá de las campañas electorales. Algunos de ellos empiezan a ser conocidos públicamente, y es más normal ver como los medios de comunicación apuntan hacia ellos para hablar de cuestiones que no dejan de ser, al final, decisiones internas del partido.

Ámbitos de la comunicación política

Quizá, la parte más conocida de la comunicación política sea la comunicación electoral, aunque realmente la conforma otras tres más:  la comunicación gubernamental, de cara a estudiar los gobiernos a largo plazo, al contrario que la primera que es cortoplacista; la comunicación de crisis y la comunición de riesgo a la que dedicaré un artículo en el siguiente número.

Actualmente, la comunicación gubernamental se estudia en el mundo digital de las redes sociales. En este sentido, la relación comunicacional siempre va a ser convergente porque migra a las redes sociales y, gracias al big data, analiza lo que se hizo para ver si funcionó o no la campaña publicitaria. El problema viene cuando hay gobiernos que no tienen en cuenta que la comunicación gubernamental va más allá, es decir, también tiene que analizar cómo gobiernan, cómo gestionan, cómo pueden aportar soluciones y hacer la vida más simple a los ciudadanos… En cualquier interacción de un contribuyente con una institución, el Estado tendría que estar más que capacitado para resolver cualquier trámite. Sin que nos adentramos en la idea de que el big data puede adentrarnos en una zona de confort, podemos decir que es gracias a éste que podemos desarrollar actos comunicacionales con bases de datos digitalizables para desarrollar servicios y trámites. No obstante, podríamos encontrar algunas deficiencias, como ocurrió en España con la crisis sanitaria, donde algunos fallos del sistema, unidos a otros, han propiciado retrasos en el pago de los ERTE o incluso, en el de algunas convocatorias de empleo. El cierre de las ofinas también ha supuesto una reducción de la capacidad del Estado y de las comunidades para agilizar los trámites. Lo que refleja que la comunicación gubernamental tiene siempre que innovar e ir mejorando para prestar un mejor servicio al ciudadano.

En definitiva, la comunicación política no es más que la propia política expresada en su modo público en el que hay que romper con ciertas inercias que suelen estar presentes.


No te pierdas el próximo artículo en el que hablaré sobre la comunicación de crisis y la comunicación de riesgo en el ámbito de la política y la burocracia.

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