Combatiendo el COVID-19 con inteligencia (artificial)


Cuando hablamos de IA (Inteligencia Artificial) pensamos en una máquina, muchas veces con apariencia humanoide, que imita el comportamiento de los humanos. En ese momento es cuando deberíamos cuestionarnos si el término “inteligencia” es el más adecuado, visto el comportamiento de los seres humanos en este periodo que nos ha tocado vivir.

En la IA tienen cabida sistemas que piensan y actúan como humanos. Razonan en base a casos y experiencias previas (machine learning), toman decisiones en base a esos razonamientos, e incluso incorporan una cierta autonomía que les permite auto-regularse. Vamos, igual que los humanos, que razonamos en base a experiencias previas y tomamos decisiones libremente que, en la mayoría de los casos, resultan ser absolutamente equivocadas. Para eso somos libres, faltaría más.

Y es que la razón y los sentimientos no tienen nada que ver. Y esto es lo que diferencia a las máquinas de los humanos. Ellas tienen más posibilidades de acertar en sus diagnósticos porque no están condicionadas por sentimientos, sino que disponen de algoritmos que ofrecen diagnósticos libres de injerencias emocionales.

Sistemas de extracción de datos (Big Data), sistemas basados en blockchain para optimizar compras sanitarias, drones inteligentes para entregas de suministros, robots que esterilizan, identificación de personas contagiadas con software de detección de temperatura… Todo esto se está haciendo ya. En otras culturas, claro. Ni mejores ni peores que la nuestra. Simplemente distintas.

Aquí nos olvidamos de la inteligencia. La humana y la artificial. Nos atacamos, buscamos culpables, hacemos como que la cosa no va con nosotros, y en cuanto nadie nos ve hacemos exactamente lo contrario de lo que debemos. Y por supuesto, si alguien propone sistemas de IA para controlarnos, agitamos la bandera de los derechos de privacidad para que no nos descubran.

Así que sugiero que, antes de pensar en la inteligencia artificial, pensemos simplemente en utilizar la inteligencia y salgamos cuanto antes de donde estamos. Que ya está bien.

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